viernes, 17 de noviembre de 2017

Pie forzado: Urbano


Aún con todo el alcohol que había ingerido aquella noche, el frío de Enero se filtraba a través de las incontables capas de ropa que llevaba puestas, solo pensaba en llegar al calor y confort de su mullida cama lo antes posible, cuando es distraído por una farola cuya luz parpadeaba cada vez que (nuestro protagonista) pasaba frente a ella.

Su alcoholizada cabeza encontró esto divertido y comenzó a saltar de un lado a otro, sin importarle los charcos de la repentina lluvia bajo sus pies, solo para reírse de aquella luz que parecía obedecer sus movimientos. Tanta era su diversión que empezó a gritar a sus compañeros nocturnos sin obtener respuesta alguna. Nuestro protagonista paró en seco y al darse la vuelta no encontró a nadie, comenzó a reírse estrepitosamente, pensando que se trataba de una simple broma, pero al volver a mirar hacia la inquietante farola, esta tampoco se hallaba en su lugar, ni el banco de madera garabateado por adolescentes, ni el hombre que anteriormente le había estado observando desde ese mismo banco.

Quiso pensar que todo era causado por el alcohol, mas según avanzaban sus torpes pasos menos reconocía los edificios, los parques, incluso la poca gente con la que se chocaba parecían pertenecer a una realidad totalmente distinta a en la que él vivía.

El efecto del alcohol iba disminuyendo pero no con ello su incertidumbre y desconcierto, de repente notó el olor repugnante del camión de basura que pasaba siempre por su casa a esta misma hora y corrió hacia él sin pensarlo, agradeciendo por primera vez notar aquel tremendo hedor que desprendía. A su pesar, al llegar donde debería haberse encontrado con el camión y su edificio, solo encontró la misma calle vacía y desconocida que acababa de recorrer.

No entendía absolutamente nada y comenzó a dar vueltas sobre si mismo cual peonza, cayendo inconsciente en el frío y mojado suelo de aquella extraña calle.

xJx

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