domingo, 19 de noviembre de 2017

Pie forzado: Urbano

... La calle, ligeramente inclinada, no consigue ubicarla en el callejero. Mientras camina buscando algún punto de referencia, repasa una a una las calles del casco antiguo. Nada, ninguna se parece siquiera a este angosto callejón que empieza a adivinársele infinito. 

El vodka le ha adormecido los sentidos y encendido los temores. ¿Chicos? grita titubeante, ¿dónde estáis?

Gira sobre sus pasos en un par de ocasiones, seguro de haber recorrido kilómetros sin vislumbrar un solo cruce de calles. Gire donde gire, ande hacia donde ande, la calle siempre está inclinada hacia arriba. Dos paredes de piedra maciza, separadas escasamente metro y medio la una de la otra, dibujan una línea infinita que a modo de carril empuja en un único sentido todo amago de dicotomía: seguir caminando, seguir caminando, seguir caminando...

Apoyado con ambas manos en las paredes grita, o más bien escupe, nombres al azar de sus amigos, sin esperanzas ya de encontrarlos... 

-JLosada-

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