lunes, 29 de enero de 2018

Escena «En el mar»

Luz. Un débil brillo mientras el resto del mundo es negro. Es el momento de nadar hacia la oscuridad. Sed. Es un problema. Reseco por la sal. No debo pensar en nada. De espaldas. La cabeza al negro, los pies a la luz. Concéntrate en respirar en cuatro tiempos. Aprovecha al máximo tus energías. Inspirar, brazo derecho hacia atrás, retener, brazo izquierdo hacia atrás mientras el derecho regresa por el agua, expirar brazo derecho, mantener, brazo izquierdo… Saldré de aquí. No he de olvidar las piernas, me duelen, rectas, no debo doblarlas. Cambio el rumbo y entorpezco la coordinación de brazos. Aunque duela. Yo puedo. Vamos. Poco a poco.
Descansar. Llevo mucho rato nadando. No se ve nada. Ni tierra, ni barcos, ni pájaros. Nada. Me duele. Todo el cielo es claro ahora. Me dan calambres en piernas y brazos. Cuando vuelva haré ejercicio todos los días. Perderé peso. Desplazarme con el Mercedes a todas partes me ha debilitado. No tengo la forma física de hace unos años. Cuando aún nadaba, salía a navegar casi todos los fines de semana con los amigos. Pero después del accidente me aparté. Solo pensaban en nuevas travesías que les llevaran a cálidos puertos ¡bah! Lo único que importa son los negocios. Saldré de aquí y contrataré a un entrenador personal. Sí. Ejercicio todos los días. Pero ahora no. Ahora. Descansaré un rato. Hasta que vea aparecer el sol.
El sol. Carmen era como el sol. Una belleza luminosa. Rubia. Ojos azules. Brillaba. Sus besos me calmaron una sed que no sabía que tenía. Sed. Esa palabra no. Piensa en otra cosa. Carmen. No me dio hijos. Ella no ha podido hacerme esto. No tiene la suficiente imaginación. Yo quería un hijo. Otra. Pronto encontraré a la adecuada. Saldré de aquí y conseguiré una buena mujer, una con la que tener una hija a la que malcriar y un hijo al que enseñar. Tengo que parar de pensar. Me altera. Me duele. Ahorrar fuerzas. Dormir un poco. Flotando. Centrarme en la respiración. No pensar. Ya pensaré cuando esté a salvo. Inspirar, expirar.
El sol ya está alto. Control de daños. Cabeza, tronco piernas, brazos. Bien me siento mejor. Sed. No tengo que pensar. Solo nadar. Mierda. No, no, no… He dormido demasiado. ¿Hacia dónde? He perdido la perspectiva. Ya no sé dónde queda el norte y el sur. El brillo me deslumbra. Sigo sin ver nada alrededor. Solo yo.
¡Ah! ¿Qué es eso? ¿Qué me ha tocado el pie? Un pez. En aguas cálidas hay tiburones. Calamares gigantes. Ballenas. No. No, ahora no. Saldré de aquí. No me voy a. No. Patalear no sirve. Hay más, el pecho. Quieto, flota. No veo que es. ¿Qué puede estar rondándome? ¿Qué es? El brazo. Me hormiguea. ¡Respira! Un ataque. Inhala, expira, despacio, otra vez. Quieto. Si no te mueves pensarán que eres un trozo de plástico flotando.
¿Habrá sido el puto ruso? 


Mat

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