Luz.
Un débil brillo mientras el resto del mundo es negro. Es el momento de nadar
hacia la oscuridad. Sed. Es un problema. Reseco por la sal. No debo pensar en
nada. De espaldas. La cabeza al negro, los pies a la luz. Concéntrate en
respirar en cuatro tiempos. Aprovecha al máximo tus energías. Inspirar, brazo
derecho hacia atrás, retener, brazo izquierdo hacia atrás mientras el derecho
regresa por el agua, expirar brazo derecho, mantener, brazo izquierdo… Saldré
de aquí. No he de olvidar las piernas, me duelen, rectas, no debo doblarlas.
Cambio el rumbo y entorpezco la coordinación de brazos. Aunque duela. Yo puedo.
Vamos. Poco a poco.
Descansar.
Llevo mucho rato nadando. No se ve nada. Ni tierra, ni barcos, ni pájaros.
Nada. Me duele. Todo el cielo es claro ahora. Me dan calambres en piernas y
brazos. Cuando vuelva haré ejercicio todos los días. Perderé peso. Desplazarme con
el Mercedes a todas partes me ha debilitado. No tengo la forma física de hace
unos años. Cuando aún nadaba, salía a navegar casi todos los fines de semana
con los amigos. Pero después del accidente me aparté. Solo pensaban en nuevas
travesías que les llevaran a cálidos puertos ¡bah! Lo único que importa son los
negocios. Saldré de aquí y contrataré a un entrenador personal. Sí. Ejercicio
todos los días. Pero ahora no. Ahora. Descansaré un rato. Hasta que vea
aparecer el sol.
El
sol. Carmen era como el sol. Una belleza luminosa. Rubia. Ojos azules.
Brillaba. Sus besos me calmaron una sed que no sabía que tenía. Sed. Esa
palabra no. Piensa en otra cosa. Carmen. No me dio hijos. Ella no ha podido
hacerme esto. No tiene la suficiente imaginación. Yo quería un hijo. Otra.
Pronto encontraré a la adecuada. Saldré de aquí y conseguiré una buena mujer,
una con la que tener una hija a la que malcriar y un hijo al que enseñar. Tengo
que parar de pensar. Me altera. Me duele. Ahorrar fuerzas. Dormir un poco.
Flotando. Centrarme en la respiración. No pensar. Ya pensaré cuando esté a
salvo. Inspirar, expirar.
El
sol ya está alto. Control de daños. Cabeza, tronco piernas, brazos. Bien me
siento mejor. Sed. No tengo que pensar. Solo nadar. Mierda. No, no, no… He
dormido demasiado. ¿Hacia dónde? He perdido la perspectiva. Ya no sé dónde
queda el norte y el sur. El brillo me deslumbra. Sigo sin ver nada alrededor.
Solo yo.
¡Ah!
¿Qué es eso? ¿Qué me ha tocado el pie? Un pez. En aguas cálidas hay tiburones.
Calamares gigantes. Ballenas. No. No, ahora no. Saldré de aquí. No me voy a.
No. Patalear no sirve. Hay más, el pecho. Quieto, flota. No veo que es. ¿Qué
puede estar rondándome? ¿Qué es? El brazo. Me hormiguea. ¡Respira! Un ataque. Inhala,
expira, despacio, otra vez. Quieto. Si no te mueves pensarán que eres un trozo
de plástico flotando.
¿Habrá
sido el puto ruso?
Mat
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