domingo, 4 de febrero de 2018

El país estaba gobernado por una dictadura empezada por Hafez el Assad, padre del actual dictador, el cual obtuvo el mandato tras un golpe de estado. Tras su muerte le sucedió su hijo, un oftalmólogo educado en Inglaterra. La Comunidad Internacional e incluso el pueblo sirio se sintieron esperanzados en que sería un lider reformista y trabajaría honestamente.
No apreciándose cambio alguno e inspirados por la Primavera Árabe iniciada en Túnez, los ciudadanos sirios empezaron a manifestarse pacíficamente reivindicando un pequeño cambio en la Constitución (algo de libertad y derechos sociales).
Una mañana, en Dáraa, la aldea de Omar, situada al sur de Damasco, aparecieron unas pintadas en la plaza del centro, en las que se amenazaba al presidente con la frase "El próximo en caer serás tú".
Tras una breve y dudosa investigación, la policía militar apresó a dos jóvenes y un niño al que acusaron como ayudante de los mayores.
Fueron torturados cruelmente, con quemaduras en el cuerpo, sacándole ojos y uñas falleciendo víctimas del atroz sufrimiento. Los cadáveres fueron arrojados a la puerta de sus respectivas casas, amenazando a las familias que seguirían haciendo lo mismo, si se repitiese la acción.
El hecho fué conocido por todo el país a través de las fotos de los cadáveres enviadas por las redes sociales junto al relato de lo acaecido.
Como resultado las manifestaciones se extendieron e incrementaron multitudinariamente hasta que estalló el conflicto que más tarde se convirtió en una larga y cruenta guerra civil.
En Dáraa surgió el primer bastión de lucha por la dignidad y libertad, el cual, fué extendiéndose paulatinamente por el resto del país.
Se organizó un ejército rebelde con un arsenal financiado por Qatar y empezaron los enfrentamientos entre el régimen y la revolución, que acabaron con la paz.
Omar, con su corta edad, no podía asimilar lo que sucedía a su alrrededor. De repente vió truncada su felicidad, alegría e inociencia, apoderándose de él la incertidumbre, desasosiego, temor, inquietud...
Su vida había cambiado, su colegio, amigos, fútbol e incluso trabajo se habían interrumpido y empezaba una nueva y desconocida etapa en su vida.
Las primeras incursiones del régimen eran terrestres, por lo que la vida civil, prácticamente quedó paralizada, empezando a sufrir largos periodos de cortes en luz, agua y gas , tambien a escasear los alimentos.
La desesparación de la población se iba incrementando a lo largo de los días.
Una noche, en medio del silencio, se apreciaba un sonido lejano que poco a poco se hizo más evidente. El ejército rebelde empezó a gritar ."incursión aérea, todo soldado a sus puestos y todo civil a sus casas".
Se escuchaba el sonido de los motores de los aviones, cada vez más cerca. En casa de Omar, como en los demás hogares cundía el pánico, no sabían a qué se iban a enfrentar y aunque en las películas habían visto escenas bélicas, ahora iban a ser reales.
Cuando empezaron los bombardeos, sonidos mezclados de expolsión y derrumbamiento, Omar corrió a los brazos de sus padres sin saber exactamente el significado de lo que estaba pasando, pero aterrorizado por ello.
----Papá, ¿por qué hacen esto?
----Hijo, eres muy pequeño para entenderlo.
----Papá, trata de explicármelo.
----Esto lo produce la codicia del presidente
----¿Qúe es la codicia?
----Es un sentimiento desmedido que tiene él y sus políticos para seguir en el poder, aunque tengan que matar para conseguirlo.
Omar , sin entender muy bien el sentido de las palabras de su padre, se quedó pensativo y con su mentalidad inocente, decidió que protegería a su familia de la codicia.
El bombardeo se hacía interminable. Finalente cesaron las explosiones y el sonido de los aviones se apreciaba cada vez más lejano, reemplazándose por nuevos, lamentos, gemidos, lloros, sirenas de ambulancias etc.
Omar y su padre padre salieron a la calle y se encontraron con la primera masacre acontecida en su aldea.
Casas derrumbadas con víctimas enterradas en ellas, mujeres y niños malheridos, esperando su traslado al hospital.
Esposas llorando a sus maridos fallecidos en combate, madres llorando por sus hijos heridos o muertos, hijos llorando por sus padres que estaban sepultados bajos los escombros de sus viviendas.
Médicos, enfermeros y voluntarios, entre ellos Omar y su padre, pasaron la noche atendiendo a los necesitados.
Buscando entre los escombros, Omar y su padre , encontraron a un niño de unos cuatro años, cubierto de tierra y con algunas heridas en la cabeza, pero milagrosamente vivo. Lo más destacable del niño era su mirada, una mirada inocentemente perdida . Duirante largo tiempo fué incapaz de articular palabra.
Decidieron llevarlo a casa y cuidar de él, pues desafortunadamente, en los escombros, yacian sus padres y hermanos.Lo cuidarían hasta encontrar algún pariente que pudiese hacerse cargo de él.
Después de vivir esa primera noche dantesca , Omar entendió el significado y resultado de la codicia convirtiéndose mentalmente en un adulto

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