jueves, 22 de febrero de 2018

Subterráneo - desenlace


Algo se movía de nuevo, fuera del espacio de su vehículo, lo que hizo volver a Julia  de la ensoñación que le había llevado a ese momento de su niñez retenido en su interior. Recuperando los sentidos, vio que hacía la puerta de salida de peatones, se acercaba una persona joven, con un grueso chaquetón con capucha. Entre los brazos el chico acariciaba, al espectro de su alucinación, un enorme y hermoso gato negro. Antes de abrir la puerta, con una leve sonrisa en su cara, el joven alzó el brazo y le hizo un gesto de saludo.


Julia aparcó el coche y apagó el motor. En unos segundos llegó la calma a su mente y a su cuerpo. Todo estaba entendido. Era un buen momento, para antes de subir a casa, tomarse una cerveza en unos de los bares de su tranquilo barrio.

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