jueves, 15 de marzo de 2018

Lenushka -- escena nudo y desenlace

Los poros de Lenushka bramaban, las ampollas por su piel latían contra el suelo. Cogió aire y empezó a convulsionar.
-Oye, esa no va a aguantar más, sácala. - Dijo uno de los captores.
La desató y comenzó a arrastrarla tirando del brazo. Unos quejidos sonaron en el centro.
-Callaos, el próximo que haga un ruido le echo aceite por encima.
El guardia dejó a Lenushka en el suelo y le quitó el sacó. Seguía convulsionando, así q le echó agua, se agachó para evitar que se mordiera la lengua y cayó de rodillas encogiéndose mientras sostenía su entrepierna. Lenushka tomó la pistola que había caído del cinturón.
- Te voy a…– dijo el afligido en el suelo antes de ser eclipsado por un disparo.
Su rostro se contrajo unos segundos antes que su rostro deformado formara una mueca mientras la sangre brotaba empapando su camiseta. Lena se vio reflejada en el visor del traje plateado, los otros dos guardias se dieron la vuelta y sonrieron. Lenushka sostenía el arma con ambas manos, la derecha en el gatillo y la izquierda de soporte. Sus articulaciones se tensaron para evitar el siguiente retroceso. Uno de los presos comenzó a sollozar. Ella apuntó y volvió a apretar el gatillo. Pero esta vez no hubo fogonazo, el guardia seguía en pie.
-¿Ya te has desahogado? -Dijo el captor mientras se acercaba a Lenushka.
El viscoso líquido linfático salpicó su mejilla al apretar con más fuerza. El guardia colocó un pie sobre una víctima haciendo que se retorciese.
-¿No entiendes lo que es el silencio? ¿Tú también quieres una bala? –Le dijo mientras sacaba el arma y le apuntaba a la cabeza. Miró a Lenushka. –Ponte de espaldas contra el suelo o morirá.
Aquello la sacó de su trance, giró al pasillo de su izquierda e intentó correr, pero cayó de bruces contra el suelo. Unas risas resonaron antes que quedara inconsciente.
¿Estás bien? Esos locos… No te muevas, voy a curarte. Los otros… no dicen ni una palabra. ¿Qué os han hecho? –dijo una voz profunda y familiar.
Lenushka estaba adormecida, incapaz de hablar, se limitó a abrir los ojos y mirar a su bienhechor. Pero no lo reconocía. Musitó una respuesta y tosió, el hombre le acercó un vaso. Tras beber, intentó hablar de nuevo.
-Gra-gracias… -Dijo antes de quedar dormida.
Despertó. Todo el cuerpo le escocía, pero el tibio ambiente le hizo recordar que ya no estaba en el infierno. Una leve luz se deslizaba bajo, lo que supuso, era una puerta a su derecha. Poco a poco logró incorporarse, no sin sentir como las vendas tiraban limitando su movimiento y rozando levemente. Al colocar los pies en el suelo soltó un suspiro. Dio un paso antes de golpear su tíbia y oir un sonido metálico resonar.
-Perdona, ahora mismo voy. -Dijo una voz tras la puerta
Lenushka levantó el taburete por dos de sus frías patas metálicas del suelo cuando un hombre con una vela abrió la puerta.
-Veo que estás bien, temí que te hubieses desnucado. -Dijo sonriendo
Lenushka vió una pistola en su cadera así que elevó el taburete as la altura de su cabeza preparándose para atacar. El hombre colocó la vela en una repisa junto la entrada y puso sus manos abiertas delante su pecho.
-No te preocupes, aquí estás a salvo.
-Ya, por eso vas armado, ¡échate al suelo cabrón!
- ¿Quieres la pistola? Tómala. Pero no llegarás muy lejos con una bala.
El hombre siguió las instrucciones, indicó a Lenushka como abrir el cargador y efectivamente, solo había una bala. A pesar de todo, revisó la estancia contigua con arma en mano. Era una pequeña habitación con una camilla, vendas, medicamentos, latas de comida y agua. Revisó los bolsillos del tipo: una cartera con una identificación policial.
-Dime dónde estamos y como salir de aquí. -Dijo Lena apuntándole con la pistola.
-En el metro, estación Obvodny kanal. Como no tengas explosivos, lo veo difícil. – Dijo riendo.
Lena le pisoteó las costillas, el hombre no se quejó, siguió sonriendo y dijo:
-No sé porque querrías irte, te comportas como ellos.
Ella se encolerizó, apretó el gatillo. Al instante cuatro personas con el rostro tapado entraron y la inmovilizaron.
-Vaya, me parece que alguien está lista para volver arriba –Dijo una voz de mujer antes de golpearle el estómago.
-Dejadla –Dijo el hombre que para sorpresa de Lenushka se levantó del suelo sin esfuerzo ni sangre. –Aún está confusa, deberíais saber cómo se sienten los nuevos.
La soltaron, ella cayó de rodillas y trató de no estremecerse. Los guardias salieron, pero antes de salir el último dijo:
-Si hace otra tontería, le partimos las piernas. – Era la misma voz de antes.
El hombre se acercó para ayudarla, pero ella lo apartó.
-Perdona, no debí bromear, es por eso que no podrás salir. Eso y que los muy idiotas no distinguen entre balas de fogueo y reales.
Dijo que se llamaba Mijaíl, tal y como había leído en su identificación. Estuvo en la estación de autobuses durante la evacuación, abatió uno de quienes denominó: “revolucionarios con traje de amianto” pero eran demasiados y tuvo que huir. Se refugió en el centro comercial, dónde encontró una muchacha, pero mientras trataba de contactar con sus compañeros aquellos tipos aparecieron, junto con el que no se desprendía del traje, y tras torturarle le encerraron en esas habitaciones, le dieron el arma y le mandaron curar un par de heridos que decían haber visto tenido una visión.
- Finge como ellos, así no te harán nada. Cuando confíen en ti, podremos huir.
Lena seguía pensando en la historia, al fin dijo algo:
- ¿Se llamaba Aleshka la mujer?
-No lo sé, no hubo tiempo para presentaciones.
- ¿Cómo era? - insistió ella algo incrédula.
Mijaíl hizo una breve descripción bastante acertada de su prima y dijo:
-Estábamos escondidos esperando a huir, pero tras media hora aparecieron 20 más con gente maniatada. Un par trataron de huir, así que aprovechamos la distracción para escapar. -miró hacía un lado- Y llegamos al coche, solo que… No podía abandonar a esos dos y volví por ellos. Ella se quedó en el coche con las llaves. Cuando quise darme cuenta, me habían rodeado y los dos fugitivos estaban envueltos en llamas.
Lena se estremeció al recordar aquellos cuerpos carbonizados que había encontrado poco después de entrar al edificio.
- ¿Y ella dónde está? – preguntó Lenushka
-No he sabido nada de ella, supongo que huyó. Le dije que lo hiciese si no volvía. Esa gente cerró la entrada tras capturarme.
-Pensé que había muerto a manos de esos demonios. -Dijo cerrando con fuerza los puños.
-Por ahora debes fingir, los otros parecen pronto pasará todo. Llega el fin del mundo y sobreviviremos.
Lenushka arrugó la frente y dijo sin darse cuenta:
- Esa frase…
- ¿Qué ocurre? -Dijo extrañado Mijaíl
-Nada, me ha recordado unos vídeos que ponía a mi prima para ver como reaccionaba.
-Vaya, uno de mis amigos siempre decía esa frase, pensé que era suya.
-Pues como tu amigo no subiera vídeos a Youtube… Yo me reía mucho con la cara de mi prima al verlos, se lo creía todo, eran vídeos muy estúpidos. -dijo Lena mientras sonreía con cierta tristeza.
Hubo un breve silencio, el hombre ya no sonreía y tenía la mirada perdida. A Lenushka se le erizaron los pocos pelos que le quedaban.
-Disculpa, apenas he dormido. -Dijo Mijaíl tras frotarse el rostro y lanzar una fuerte respiración. -Tendrás hambre.
Le trajo una lata de carne con salsa y zanahorias, la calentó improvisadamente con la vela y se tumbó en la camilla de la otra habitación. Lenushka bebió un poco de aquella salsa amarga y espesa mientras pensaba como engañar a aquellos psicópatas. Empezó a sentir sueño, así que terminó su comida y al poco cayó dormida.
Las vendas apretaban más de lo que recordaba, apenas podía moverse. Al ver su alrededor quiso gritar, pero solo se oyó a si misma. Un cúmulo de pequeños pelos lisos llenaban su boca y le impedían abrirla o cerrarla, las costras de las muñecas y tobillos se arrancaban al intentar zafarse.
-Compañeros -Dijo una voz conocida que le hizo hervir la sangre. -El mundo irá conociendo la importancia de nuestro trabajo, muchos son los que han huido a las tinieblas y no tendrán nunca la revelación. Pero no sintáis tristeza, salvamos a otros muchos gracias al primero en tener la visión. Hoy ese gran hombre ha decidido mostrar a los iniciados como salva a esta pobre alma corrupta.
La multitud se desplazó dejando un pasillo en medio, aparecieron tres figuras vendadas, una de ellas sentada en silla de ruedas era empujada. Les seguía una figura amplía, con un mono de cuerpo entero plateado que sostenía una manguera oscura entre sus manos. Caminaron hasta enfrente, el traje ignifugo les rebasó y cuando llegó a la altura del orador, este se unió a la multitud.
El aire que entraba por las fosas nasales de Lena no llenaba sus pulmones, cerró los ojos con fuerza. Oía los pasos lentos acercarse, la sangre se deslizaba por sus manos, tenía que hacer un último esfuerzo. Abrió los ojos, apretó la mandíbula mientras seguía desgarrándose la piel por ser libre. Lanzó una mirada de odio a la multitud y por primera vez pudo ver al amo de aquellos maníacos. El ceño de Lenushka se relajó, sus ojos se abrieron un breve instante antes de que su cabeza cayera hacía bajo. Su cuerpo quedo inerte y varías personas susurraron.
- ¿Ha muerto?
- No es posible, no la ha tocado -Contestó alguien
- A no ser que fuese un demonio y haya huido de su cuerpo para no ser quemado-Sugirió una tercera voz.
La instancia quedó iluminada por tonos naranjas y rojizos, los susurros cesaron al ver el chorro de fuego. Los presentes quedaron cegados ante el cuerpo bañado en llamas, solo su verdugo pudo verla retorcerse unos instantes mientras se consumía.

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